Una familia, una carta.
Quiénes somos y por qué escribimos.

Hola, querido lector, querida lectora. Nos presentamos, somos Andre, Rober, Dante y Zama, una familia del conurbano bonaerense que tuvo la idea un día de comenzar un club de correo en Argentina. Yo, Roberto, quien escribe estas líneas (y las futuras cartas que recibas), llegué a Buenos Aires en 2016 a estudiar Cine (vengo de Chile) y con Andre, mi compañera de vida y creadora detrás de cada visual (física y digital) en Otro Aire, básicamente estamos inventado cosas desde entonces. Sin ir muy lejos, en 2024 nació Dante, nuestro hijo que crece en medio de nuestro torbellino y este frenético mundo en constante cambio. Y finalmente está Zama, nuestra perrita querida que fiel nos acompaña en esta aventura desde el pandémico 2021.
Otro Aire lo pensamos con Andre como una vía de escape. Nuestros saberes comienzan a colapsar ante la fuerte entrada de la inteligencia artificial. No podíamos esperar a caer para hacer algo. Esto es un intento. Otro más en nuestra corta, pero nutrida historia de intentos. La acelerada vida en general y del freelancer en particular, la condición actual de tener que hacer diez cosas a la vez para poder sostenerte, nos aleja y nos aliena de aquello que hacemos, y que en un inicio incluso amamos. Ante esa perspectiva esta vía parece ser un salvavidas y quizá lo sea. Salir de lo digital, del cerebro quemado, del estrés autoimpuesto, de las responsabilidades multiplicadas, y escapar para tomar otro aire. Escribir en papel para alguien que está buscando algo parecido. Volver a lo analógico, a lo palpable. Volver a esperar una carta, a responderla, a pensar esas palabras. Realmente parecen cosas sacadas de siglos pasados, pero que creemos tiene mucho sentido reivindicarlas hoy.
Entonces todo esto para poder decir que queremos parar, bajarnos de este tren desbocado para tomarnos un respiro: cebar un mate, sentarnos frente a la ventana y mirar, escuchar, pensar un poco mejor. Calmar esa ansiedad por lo que dura un reel y volver a apreciar este lento ritual, el tacto a la textura del papel, la curva del color en las imágenes impresas, la emoción en las palabras que duran.
No sabemos a dónde nos llevará esto, pero creemos firmemente que esta vía que estamos tomando nos hará bien. Esperamos poder provocarles lo mismo a ustedes.
Un abrazo fraterno, Rober.